Compendios Genealogicos de San Francisco de Campeche Vol. 3.



Este libro es el volumen III de Compendios Genealogicos y Heraldicos de Campeche, Contiene los apellidos Medina, Arceo, Basto, Astorga, Brito, Moguel, Morales, Martin, Codina, Casanova, Cruz, Castellot, Cervantes, Ortega y otros; todos ellos emparentados con Briceno y Bernes . Asi mismo, se ilustran a todo color los escudos Originales de estos linajes (No de la Familia) con una resena de la heraldica y el origen del apellido.

Compendios Genealogicos de San Francisco de Campeche Vol, 2






Este libro es el volumen II de Compendios Genealogicos y Heraldicos de Campeche, contiene cientos de apellidos emparentados con los apellidos Bernés, Briceño, Escamilla, Alcocer, Madariaga, Ortiz, Castro, Soberanis, Amabilis, Velazquez, Martines, Nabedo y otros, todos ellos vivieron en el estado de Campeche o en algún lugar de la Península de Yucatán; así mismo, los escudos de armas pertenecientes a los apellidos originales a quienes les fueron otorgados, se presentan los escudos de armas, el origen la etimología y en ocasiones historias y registros de cada uno de los apellidos, también está ilustrado con pinturas, cuadros, figuras y anécdotas relativas a la Heráldica y a la Genealogía.
Idolatria de los Judios




A través de la lectura de este libro, veremos cómo los judíos creían en la magia y adoraban y hacían sacrificios a diferentes "dioses" todo esto a pesar de haber sido liberados del yugo egipcio donde estuvieron cautivos por más de 400 años. Asimismo, se resalta a un pueblo terco que a pesar de haber sido testigos de los prodigios cuando faraón se rehusaba dejarlos salir, y de ver abrirse el mar rojo para darles pasó cuando eran perseguidos. Sin embargo, tan arraigada era la idolatría egipcia que confiaban más en los dioses del paganismo que en el Dios que los había liberado. Todo eso ocurrió en fechas posteriores al éxodo e inclusive durante el viaje a través del desierto. Apenas Jehová había llamado al monte Sinaí a Moisés para recibir la nueva ley que regirá al pueblo israelita, en la cual el primer mandamiento indicaba no tener dioses ajenos ni adorarlos bajo ninguna circunstancia, pero Jehová le dijo a Moisés: baja ya de la montaña, porque el pueblo que sacaste de Egipto se está portando muy mal. ¡Qué pronto se han olvidado de obedecerme! Han fabricado un toro de oro, y lo están adorando. cuando bajó, vio que el pueblo y los sacerdotes adorando un becerro hecho de oro, rompió las piedras donde estaba grabada la ley que, era una ley superior; y cuando subió de nuevo, el Señor dijo a Moisés: "Te daré una ley que será como un ayo que los lleve a Cristo" era una ley ceremonial, algunos eruditos mencionan que la ley de ceremonias y ofrendas era para que en lugar de ofrendar a Dioses ajenos lo hicieran a Jehová, otros dicen que fue a la semejanza del hijo unigénito, pero a pesar de ser una ley dura y que requería el máximo sacrificio y rectitud, según nos enseñan las escrituras los hebreos anduvieron detrás de dioses ajenos. Se postraron ante los dioses paganos, sacrificaron seres humanos que frecuentemente eran niños inocentes, cometieron las aberraciones sexuales más degradantes ante Príapo y otras deidades sexuales. No obstante, el Señor amonesta a los hijos de Israel a huir de la idolatría; les promete grandes bienes si son fieles en la observancia de sus preceptos, y anuncia los males con que serian afligidos si le faltan a la fidelidad. Sin embargo, el endurecerse después de los primeros castigos, les atraerá nuevas y mucho mayores desgracias. No obstante, la escritura dice que Dios no se cansará de herirlos hasta que confiesen sus pecados pidan perdón de sus iniquidades. Entonces se acordará de la alianza que hizo con sus padres, y les hará ver que él es el Señor su Dios.


Debido a que en el compendio del libro se menciona como parte central la religión politeísta y pagana de los antiguos griegos y romanos mezclada en hechos históricos, bien vale la pena tratar de desmarañar el origen de tal religión y también saber en cuanto a la definición de la palabra. No es extraño que haya hombres preciados de filósofos que tratando de parecer sabios solo demuestran cierto grado de ignorancia y que no contentos con renegar todo sentimiento de religión, pretenden persuadir también a sus semejantes. Para conseguirlo, unos dicen que la religión nació de la ignorancia de las causas naturales y del temor; otros que es obra de los políticos o de los sacerdotes y la mayoría sostiene que la religión es inútil. Muchos otros se atreven a ir más adelante, sostienen que es perniciosa al género humano y causa principal de todos sus males. Sin embargo, de acuerdo con el Génesis bíblico y a la ofrenda de Abel, sabemos que la primera religión que hubo en el mundo fue el resultado de las instrucciones que Dios había dado al primer hombre al tiempo de crearlo y que le mandó trasmitirla a su posteridad; luego este sentimiento no nació de la ignorancia, ni del temor de los fenómenos de la naturaleza, ni del interés de los políticos, ni de la impostura de los sacerdotes; entonces, si la religión es un don de Dios, no puede ser inútil, ni perniciosa al género humano.



Un zopilote, una araña viuda negra y una víbora de cascabel, vivían tranquilos y sin preocupaciones en un árbol grande de boab. Durante una sequía de varios años El león rey de la selva y sus ministros, todos los carnívoros, idearon la forma de tener un festín sin mucho esfuerzo; por lo tanto, so pretexto de la sequía convocaron a todos los animales para discernir que debían de hacer para que lloviera pronto antes de que murieran de sed, sin imaginar siquiera la trampa que les tendían acudieron los incautos y los pretenciosos para aportar su sapiencia.
El Hereje y El Abad


Muchas veces echan en cara los incrédulos a los adoradores de Jesucristo que creen sin examinar todo lo que es favorable a la Religión, o que no la examinan sino con el espíritu alucinado con las preocupaciones de la niñez y de la educación. Para sondear los arcanos de la Religión y conocer su hermosura, es preciso meditar por mucho tiempo. Ella es como un abismo de majestad y grandeza, el cual se presenta a los sabios tanto más profundo, cuanto más trabajan por internarse en él. Cuanto más se estudian sus fundamentos, tanto más admirablemente sólida se nos ostenta. Sus dogmas sagrados nos inspiran veneración y respeto, según que los comparamos con los desvaríos de los filósofos. Sin embargo, el impío no repara en menospreciar esta obra tan augusta de la sabiduría de Dios, aun antes de conocerla.

ALUXOB

A LA CAZA DE UN ALUX
Tres jóvenes adolescentes pretenden cazar un Alux (duende maya). Tratando de lograr su objetivo son conducidos por estos seres a otra dimensión y conviven con los mayas prehispánicos; ahí, aprenden la verdadera historia de Ixtabay, conocen a reyes y gobernantes y participan del juego de pelota maya entre otras actividades interesantes.

BIENVENIDOS


Aluxob

A la caza de un Alux


Después de unos minutos dentro del extraño ambiente que para nosotros fueron siglos, se acercó la cubana Colasa.
Al caminar se contoneaba y pasaba su mano con gracia sobre el negro, corto y
ensortijado cabello que traía arreglado con minúsculas trenzas que brillaban de tanta vaselina y remataban en unos pequeños huesos y moños de color rojo, realzando así su aspecto de pitonisa.
Excitada por el esfuerzo que hacia al llevar a cabo su trabajo, de su morena y amplia frente le escurrían gruesas gotas de sudor; en aquel momento sin avisar, nos roció con una loción verde y olorosa.
Nos indicó que entráramos a una
habitación adornada con policromos cortinajes, en los quicios colgaban algunas cabezas de ajo y unos ramos de hierbas, en el centro del cuarto había un viejo y destartalado anafe de lámina que tenía algo que ardía y echaba un sahumerio fastidioso y picante; Colasa siempre utilizaba ese espeso humo para sus trabajos, pero a nosotros, aparte de hacernos toser y derramar una que otra lágrima, nos causaba gran dificultad para distinguir nuestro entorno. La cubana maliciosa sonreía enseñando sus dientes manchados por el tabaco, mientras decía:
—Ustedes están poseídos de malos vientos y demonios por eso no soportan el olor—.
Mientras con ternura nos llamaba por nuestro nombre, no dejaba de mirarnos lascivamente y con sus delgadas manos de largas uñas pintadas de negro acariciaba mis cabellos, de repente se inclinó y me dio un beso directo, chupándome la boca como si fuera una fruta madura que me dejó nervioso e impregnado de un fuerte olor a tabaco y un agradable olor a sándalo.

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